En ocasiones se la podía ver en su ventana
apoyada en un lado
con un gran pesar en su mirada
Era fácil adivinar su amargura ante lo incierto
y su miedo ante lo cierto que había en su vida
y que por mucho empeño y convencimiento... ahí seguía
Retorcía sus cabellos entre los dedos, mientras suspiraba
recordando otros instantes con más magia que allí mismo encontraba
cuando su cara gozaba alegría y las lágrimas se sucedían
a la risa desenfrenada
Aquellas aventuras nocturnas, y los días de desbordada pasión
que el mundo le ofrecía llenándola de vigor
Aquel mismo lugar
testigo de tantos atrevimientos
dichas y sufrimientos
Su portal al mundo exterior
su libertad en un puño de ardor
Le descubría todo un paraíso de luces
intentaba capturar cada momento
Se la sentía oir música inspiradora
y ver cómo su rostro tornaba de expresión
su alma alicaída recuperaba allí parte de la ilusión
depositada de poco en poco con selección
Como una gran recompensa, como un tesoro
que se apresuraba a enterrar en un cajón
Se la podía ver pintar sus grises
de colores relucientes y con matices
Se encontraba allí consigo misma
dejaba que sus sueños la embriagaran
se empapaba de deseos
y respiraba de nuevo
aliviada
Era el lugar
en que se daba una nueva oportunidad
y donde el silencio
era el sonido más preciado
que nadie se pueda figurar.
el 28 abril 2009

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